Lisbeth Salander decidió arriesgar su vida por un hombre y vengarse de todos aquellos "hombres" que no merecen ni ser llamados así que odiaban a las mujeres, decidió luchar contra una sociedad que no consideraba justa, el mundo la odiaba, pero ella no se rendía. Dejó de esconderse, de vivir en las afueras, dejó que todo el mundo la viera, se vengó de aquellas personas que un día la encerraron y la manipularon. No tenía espada, ni caballo, ni tenía belleza. No tenía fuerza ni altura. Pero poseía algo mucho más especial, una voluntad capaz de destruir montañas y una inteligencia que nadie le supo valorar. Se convirtió en una heroína y en un mito. Vengó a todas las mujeres cuya vida habia expirado por un hombre. ¿Sabes que es lo único a lo que de verdad temía? A enamorarse. En el momento en que lo hizo, decidió huir y nunca fue capaz de admitirlo. Pero tampoco era capaz de odiarlo. No teme a la muerte, lo que de verdad le acojona es su corazón, porque es lo único que no puede controlar. Le hace vulnerable y sobre todo le puede llegar a hacer llorar. No soporta sentirse tan humana, ni tan frágil ni debil. Ella es capaz de luchar y pelear con asesinos, con espías, y con mafias, pero no es capaz de luchar contra ella misma, ni quiere aceptar que no es una superwoman, que tiene su talón de aquiles, que es un ser humano, que las emociones no se pueden controlar.
Lisbeth Salander es un personaje ficticio de una saga de libros, ¿pero quién no se ha sentido una vez como ella?. Creemos que somos capaces de todo, pero lo más sencillo, lo más natural es capaz de mostrarnos que ante todo somos humanos. Que la razón muchas veces no sirve que ante todo tenemos un corazón que es el que nos manda.
Yo esperaré hasta que sea tan evidente que negarlo sea una estupidez que nadie crea.
Oye me gusta mucho la entrada. Mira que al final me va tocar, tomarte en serio.
ResponderEliminarFeliz navidad pepera!