
Nos parecemos demasiado a los niños pequeños, más de lo que nosotros queremos admitir. Ellos juegan con su globo y cuando menos se lo esperan, lo pierden, y luego lloran. Nosotros no jugamos con globos pero si con otro tipo de cosas que empezamos a valorarlas cuando las perdemos. Tenemos tan poco sentido del valor, unicamente nos sacia lo material, ¿y sabes qué? me toca los cojones, no necesito nada material, tengo todo los demás. ¿Sabés quién no tiene nada?. El pobre al que tú ves pidiendo en la puerta del Corte Inglés. "Que masoquista", pensarás, "¿Por qué se pone a pedir en el lugar donde más valor puede ver?". Respuestas sencillas, para preguntas idiotas. Quizás porque precisamente por ser un centro en que hay un gran valor material y una gran variedad de objetos de toda clase, las personas acuden a ellos como las moscas más tontas a la luz. Nos creemos desafortunados por gilipolleces que francamente a veces pienso como no se nos cae no solo la cara sino todo el cuerpo de vergüenza. Somos clasistas e interesados. El racismo no existe, existe el clasismo. Los franceses, los ingleses, los italianos, los alemanes y como no LOS AMERICANOS, los poderosos esos, nos caen de puta madre, son colegas nuestros, tienen dinero, nos conviene ser amigos, ¿pero sabes qué? a la hora de la verdad son los que más nos perjudican, los que más no atacan y los que menos consideración sienten por nosotros, pero tienen dinero y un colega con dinero siempre es más importante y nos hace sentir superior, no podemos despreciarlos a pesar de que no tengan nuestra cultura ni nuestro idioma. Pero, en cambio, los latinos esos, los africanos de la selva, los asiáticos chinoider, sudakas esos apestosos,¿esos pobres de mierda amigos nuestros? prefiero insultarles, pues su pobreza me da asco, no pienso ayudarles, ¿por qué? ¿A caso ellos me devolveran el dinero? ¿sacaré beneficios? y encima me roban esa mierda de trabajo que yo no quería, pero seguro que el hijo del primo del sobrino de mi vecino, sí. Siempre hay que pensar en los demás. No son personas, son algo a parte, sucio y que me molesta.
Todos deberiamos ser pobres alguna vez, el hecho de que el mundo sea una loteria es algo que nunca considere justo. Pese a todo, me siento afortunada y además sigo odiando la navidad.
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