Nada me importa más que mi propio miedo. Miedo a perder,miedo al fracaso, miedo a que me hagan daño. Todo en esta vida está tan medido... queremos utilizar las palabras exactas, queremos que nos den un guión con lo que debemos decir en cada momento. Cada frase que decimos influye de una manera u otra, las personas cercanas a nosotros nos pueden entender pero en realidad, el mayor problema es cuando no nos conocen y no podemos ser nosotros mismo por miedo. Si la persona "desconocida" nos importa podemos estar días enteros rememorando, recordando ese diálogo, esa conversación, todos nuestros actos, estamos esclavizados... por nuestro miedo.
Por una vez en mi vida me gustaría hablar sin pensar, sin juzgarme, sin torturarme. Por una vez me gustaría que decir lo que piensas se valore realmente. Me gustaría actuar por mis instintos, por mis ganas, por mi corazon y dejar a un lado la cabeza. Dejar de pensar por un rato lo que debo o no debo hacer.
En una ocasión dije que la vida esta totalmente mecanizada, medida, es pura matemática, lo sigo pensando. Cada uno de nuestros actos, hasta el más minimo, nos influye para bien o para mal, pero eso nunca lo sabemos hasta que llega el final. Nunca sabemos si realmente hemos fracasado o hemos acertado con ese ridiculo e insignificante acto. Y hasta que llega ese MOMENTO se queda en nosotros una espina y cada vez que pasan las horas, y pasan y pasan y pasan... se nos va clavando un poco más. Yo sé perfectamente a lo que le tengo miedo... pero a veces me pregunto el por qué. Me remito a anteriores entrada con que nunca somos libres del todo, siempre hay algo a lo que estamos atados o nos obligamos a atarnos. Muchas veces nos lo buscamos nosotros mismos pero...¿ a caso alguien está libre de atarse?
No sé si me merece o no la pena, no sé si voy a perder o no y ahora mismo vivo con ese miedo, porque sé que en el fondo tengo todas las de perder.
No hay comentarios:
Publicar un comentario