A veces no sabemos diferenciar lo que nos importa de verdad a lo que simplemente es un capricho temporal. A partir de esto, cometemos los más estupidos errores y a veces no sólo nos afectan a nosotros sino a personas que también estaban contigo en ese momento y los has arrastrado en tu locura por culpa de tu impaciencia. Por no saber esperar.
El daño que hacemos por no tener las cosas claras y hablar antes de tiempo, es el tipo de daño que permanece en el tiempo, abre heridas difíciles de cerrar. Aunque no queramos, nadie se libra de no haber cometido un acto imprudente y de haberle hecho trizas a otra persona porque a caso, ¿ a nosotros no nos han hecho daño alguna vez?, parece que al principio todos somos muy buenos, a principio todo es inocencia y ganas de intentar ser mejor persona, lo malo es cuando te dan el primer palo fuerte, arrastras a cualquiera en tu dolor, haciendo que sienta lo mismo que sentiste tú y te da igual, te da exactamente lo mismo, te importa una mierda y un carajo, te importa lo mismo que a Bush los países tercermundistas, te la come, lo que puedan sentir los demás.
Hasta el mayor cabrón una vez tuvo sus sentimientos pero llego una matahari que le demostró que los sentimientos eran una cárcel que nunca te dejaba libre, capaz de dominar todos nuestros actos, de comerse hasta nuestra ultima gota de razón, y hacer que rocemos la locura hasta el punto de que no nos reconozcamos. Ahora ese buen chiquito se volvió un cabrón capaz de rociarse la boca de bellos "te quieros" e ir por las calles viendo pasar a las niñas monas, regalandoles los oídos para al cabo de dos días, desaparecer. Las niñas ya pueden ir buscandole por cada acera, o por cada mirada que pase a su lado, no van a encontrarle y si lo hacen, en la mirada de él no encontrarán otra cosa que indiferencia. Y es que ese cabrón las trató como un capricho pasajero lleno de mentiras, pero tampoco podríamos echarle solamente las culpa a ese gañán, detrás de él se encontraba la matahari que le robó el corazón y le dejó sin una gota de aliento, pero, ¿sería justo juzgarla?, detrás de una persona herida siempre hay un culpable.
Y es que por culpa de no saber diferenciar los caprichos de lo que de verdad queremos, podemos llegar a hacer mucho daño pero no solo a las personas que estan o estaban cerca nuestra sino a las que aun quedan por llegar y que ni siquiera tenemos el placer de conocer.
te veo progresando Laura
ResponderEliminarlo haces bien oye!
de la descripción de perfil y tus odios ya no comento nada...ejem
Jajajajajaja sabes q por mucho que me digas no voy a cambiar! Y ya sabes...siempre progresando!
ResponderEliminar